En este camino de la adopción tan duro y tan lleno de alegrias y baches me he sentido muy acompañada por cientos de mujeres que escriben sobre la aventura y desventura de este proceso y el camino de la espera que les acerca a sus hijos. Desde el 27 de octubre de 2007 estoy metida de lleno en él y siento y sufro este camino que un día me permitirá abrazar a mi hijo. Por él escribo este blog, para que sepa lo deseado y querido que es mi hijo, no solo desde que inicié la adopción sino desde que soñaba con poder empezarla algún día.
Este camino está llegando a su fin, aunque en los últimos tiempos va más lento de lo previsto y hoy no he recibido buenas noticias. Esta mañana cuando he hablado con la ECAI me han comunicado que no viajaré a por mi pequeño hasta mediados de febrero. Casi 5 meses de retraso, lo que significa que mi hijo está institucionalizado en un orfanato más tiempo del debido. Desde el 29 de octubre puedo decir con orgullo que soy mama de un niño de 4 meses de la provincia de Lang son pero a estas alturas estoy aún esperando a poder abrazarlo, cuidarlo, educarlo y sobre todo darle todo el amor y cariño que tengo guardado tantos años para él. Como persona adulta tenemos que aprender a esperar, a ser pacientes pero no deja de parecerme injusto de cara a mi hijo, que ya tiene una familia que siga esperando a que nos den una fecha de viaje para poder empezar una nueva vida con las personas que lo quieren y que lo llevan queriendo muchos años, incluso antes de conocer su nombre.
Por él empiezo este blog y desde la distancia deseo que este hilo rojo que nos une se estreche hasta poder estar juntos. Hay un proverbio chino que dice que cuando vuelas las libelulas, buenas noticias están a punto de llegar. Espero poder abrazar a mi hijo lo antes posible. Besos a todos